29 de Enero del 2008 — Personal, Viajes
Toca terminar con la crónica de mi primer viaje por Berlín. A eso de las 11:00 de la mañana, después de tener que volver a levantarse temprano, “conseguí” terminar con mis tareas al curso que asistía y me quedó el resto del día para visitar la ciudad. El único problema es que llovía.
Dado las condiciones meteorológicas, el grupo de gente con el que iba decidió tomar un bus de estes que se van parando en cada punto turístico de la ciudad. Algunos de ellos ya los había visitado en los días anteriores. Desde el bus poco más que sacar algún que otro vídeo… una muestra de ellos.
En la última parada del bus toco bajarse y así poder observar el Palacio de Charlottenburg. Un palacio construido en el año 1701 y que fue residencia de Fredirick I de Prussia, del cual había una impresionante estatua nada más entrar en el mismo.
Por supuesto, en la tienda de recuerdos del palacio, tenían el juego de mesa Frederick
Después, de vuelta al bus, llegamos a Alexandreplatz donde buscamos un restaurante donde comer. La comida no estuvo mal, aunque los alemanes deberían advertir que un plato de entrantes da para alimentar a un regimiento.
Por la tarde una rápida visita a la calle Unter den Linden, donde está la Humboldt-Universität y, al final de la misma, la Puerta de Brandenburgo. Después de un café por la zona, ya era hora de ir a cenar.
El restaurante elegido fue el Zur Letzten Instanz, donde me tomé una maravillosa morcilla.
Después de la cena de vuelta al hotel y al día siguiente a levantarse temprano para volver a Santiago.
Un detalle, el aeropuerto de Berlín es el más agobiante por el que pasé, nada más pasar el control de seguridad estas en frente de tu puerta de embarque de donde no te puedes mover, una tienda pequeña y los guardias de seguridad no nos dejaron ni acercarnos a la cafetería…
24 de Enero del 2008 — Personal, Viajes
El viernes de la semana pasada fue el día que menos tiempo tuve para visitar la ciudad. A las 8 de la mañana comenzaron las sesiones del curso, y hasta las 4 de la tarde no conseguí escaparme de él. Momento en el que toco visitar un poco una de las calles más comerciales de Berlín, Tauentzienstasse (recorrido realizado).
A parte de de ver tiendas y comerme una salchicha en un puesto ambulante, lo más destacado en esa calle es la iglesia conmemorativa del Káiser Guillermo, destruida durante los bombardeos de la segunda guerra mundial y de la cual solamente queda la estructura del campanario, donde se puede apreciar claramente los desperfectos creados por las bombas.
Toco regresar temprano al hotel. Había que prepararse para la cena oficial del evento a que asistíamos. El local donde se celebraba la cena era una vieja planta depuradora de agua, reconvertida a restuarante/sala de fiestas. Era un sitio impresionante para celebrar cualquier tipo de evento.
Al final de la cena, la idea era volver andando al hotel, pero la lluvia hizo acto de presencia y se jorobo el plan. Así que a la camita y a esperar a ver como amanecía el sábado.
24 de Enero del 2008 — Personal, Viajes
Sí, ya sé que el título de esta entrada despista, pero con la tontería de que me fallo la publicación de la primera entrada se me olvidó añadir la ruta que hice el jueves pasado por Berlín. Así que, en mi página de Nokia Sports Tracker podéis ver por donde me moví (realmente me moví más, le llevo un buen rato al GPS darse cuenta que estaba unos varios miles de kilometros más lejos que desde donde lo usé la última vez).
23 de Enero del 2008 — Personal, Viajes
En un principio pensaba hacer una única entrada sobre mi viaje a Berlín, pero como no tengo mucho tiempo esta semana, he decidido hacer tres, contando día a día lo que paso, que así las puedo ir publicando poco a poco y no me agobia escribir un macro texto de una tacada.
El primer día, jueves 17, toco madrugar bastante, a las 6:30 salía nuestro vuelo de Santiago de Compostela. Normalmente saldría más tarde, pero como teníamos que estar a la 13:00 en Berlín para el curso que tenía que hacer por motivos de trabajo, toco dormir poco. El vuelo fue sin sobresaltos, puntuales en la T4 y después puntuales salimos de ella para llegar a Berlín, donde nos esperaba un coche que nos llevaría hasta el Hotel Berlín -el conductor nos llevó pasando por la Columna de la Victoria.
Después de registrarme en el curso/evento, ir a la habitación a dejar las cosas y cambiarme de ropa, toco ir a comer al buffet que había preparado. La comida no fue muy para allá. Al terminar, y sin café, una sesión de una hora donde me explicaron unos detalles técnicos y ya me pude escapar a ver la ciudad. El resto de la gente que viajaba conmigo ya se habían podido escapar antes, así que me toco ir a la aventura a mí sólo.
Como hago en estas ocasiones, y después de abrigarme un poco, salí del hotel y me puse a caminar en cualquier dirección. Esto no es muy inteligente por diversos aspectos. Primero, no tenía mucho tiempo para ver la ciudad, así que era mejor que planease un poco más mi salida para aprovecharla mejor. Segundo, meterse por cualquier sitio en una ciudad desconocida tampoco creo que sea muy aconsejable.
Ese primer día ya me dio para tener un pequeño concepto de Berlín. Según la Wikipedia Berlín tiene entorno a 3 millones y medio de habitantes, pero en todo el tiempo que anduve por la ciudad no se notaron en ningún momento. No había aglomeraciones de gente, el trafico era fluido en todo momento y la ciudad tiene una gran cantidad de espacios verdes. Al mismo tiempo, daba la sensación de ser un ciudad limpia y ordenada. Obviamente, estas conclusiones son para cogerlas por los pelos, solamente estuve allí tres días…
Justamente cuando estaba al lado del impresionante edificio Sony Center contacté con las personas con las que viajaba y me puse a caminar hacia donde estaban ellos. Bueno, lo intenté, por que me confundí al pasar el Tiergarten y me metí en la dirección que no era. La verdad, es que de noche, y con la poca iluminación que tenía el jardín, acojonaba un poco… menos mal que había un montón de gente andando en bici o corriendo.
Después de dar unas cuantas vueltas, siempre intentando esquivar lo máximo posible el río Spree que recorre el centro de Berlín, llegué hasta la Torre de Televisión donde se había quedado -la torre tiene arriba cafeterías, que deben tener unas vistas impresionantes, pero no las visité, en otra ocasión.
Como todo el mundo había estado caminando un buen rato, era un buen momento para tomarse unas cervezas y descansar en un bar. El luegar elegido fue el Radisson Hotel, cuyo hall tenía este impresionante acuario… me podría quedar horas allí mirándolo.
Después de esto, toco ir a cenar. Al lado del Ayuntamiento Rojo (por su color del ladrillo, no idología, la fotos que muestro después de este párrafo fue sacada el sábado, no el jueves) hay un restaurante que sirve comida tradicional alemana, donde me tomé una hamburguesa con salsa de champiñones y una tarta de manzana de postre que era una auténtica bomba.
Y después de la cena, a la cama, que al día siguiente tocaba levantarse a las 7:00 y solamente había dormido 4 horas el día anterior…