Como siempre he dicho, el monitor de ordenador, cuanto más grande, mejor. En mi caso desde hace tiempo que disfruto en mi Macbook Pro de una pantalla Apple Cinema Display.
Realmente si trabajáis continuamente delante del ordenador un buen monitor es una inversión de la que nunca os arrepentiréis. Además, es probablemente una de las piezas del ordenador que más años os durará. De todas formas si ahora mismo tuviese que comprarme una nueva pantalla, probablemente optaría por una de las de Dell. Además de ser más baratas, tienen una peana que puedes regular de todas las formas posibles. Estoy la mar de encantado con la que tengo en el trabajo, a pesar de que podría tener una tamaño un pelín mayor.
P.D.: Mi escritorio ha cambiado un pelín con respecto a ese. Principalmente la lampara, que ahora es otra.
Era otoño del 2005 y tuve un antojo. Me había enamorado del diseño de los difuntos Powerbook, y quería uno. Pero por aquella época Apple se había enamorado de Intel y había que esperar a que actualizase su gama de portátiles antes de dar el paso. En marzo del 2006 conseguiría mi deseo, me compré un Macbook Pro.
Tan interesado estaba en la máquina que incluso le dediqué un blog (del que pronto me cansé). Aun sigue siendo mi ordenador principal y desde donde estoy escribiendo esto. Con él he terminado mi tesis doctoral y será el responsable de que mi presentación funcione durante las dos horas de charla que durará. Me ha acompañado por varias partes de España y el extranjero y seguirá siendo mi portátil por unos años más (traicionado de vez en cuando por uno que me han prestado en el trabajo).
Al ser una máquina de primera generación tiene sus desventajas. Sobre todo el calor que emite. Por otro lado, también emite de vez en cuando un pitido agudo molesto. Pitido que desaparece cuando le conectas algún dispositivo usb o un ratón bluetooth (cosas de la tecnología).
Otro de mis cacharrines que ya tiene un par de añitos es mi iPod de 80GB, el cual he traicionado hace unas semanas (más sobre esto en futuras entradas).
Lo que siempre me gustó de él es que podía llevar conmigo toda mi colección musical, con todas las listas que tenía definidas en iTunes, el problema es que ahora mismo le falta el atractivo de sus nuevos hermanos (y no nos olvidemos de la gran duración de batería que tiene el dispositivo a pesar de llevar un disco duro dentro). De todas formas, tengo pensado usarlo en el coche nuevo para finales de año, pero eso ya es otra triste historia, una despedida de otro que conozco desde hace casi 27 años, que ya contaré por aquí.
Con esta entrada empiezan una pequeña serie de artículos comentando un párrafo o dos de diversos cacharrines que tengo por mi casa y que actualmente uso más o menos. Empecemos con música, por mis altavoces.
Básicamente tengo toda mi colección musical o en un iPod o en iTunes, así que la compra de unos altavoces compatibles con el primero me pareció de lo más apropiado. Hace ya unos años compré por ese motivo unos iPod Hi-Fi.
Es probablemente uno de los productos que Apple no debió vender muy bien, pero que yo disfruto prácticamente todos los días que estoy por mi casa. El sonido me parece decente para el tamaño de altavoz que es, marcando bastante bien los graves. Tiene sus defectillos, el principal es que no hace de dock para el iPod. Tuve que comprarme un cable de audio de fibra óptica, nada barato, para poderlos conectarlos al mac y así también disfrutar las películas con ellos.
P.D.: Curiosa esa foto, sacada en mi ex-lab, que ahora mismo ya no existe.
A comienzos de la segunda mitad de los años 90 el futuro de Apple parecía dirigirse al cierre o venta de la compañía. Poca gente le daba mucho tiempo de vida, y en movimientos a la desesperada, el presidente por aquella época, Gilbert F. Amelio, decidió pedir ayuda a uno de los antiguos fundadores de la compañía, Steve Jobs (esta parte de la historia es un pelín más complicada, pero la estoy simplificando un poco que no es de lo que quiero hablar ahora). Esa decisión fue el final de Amelio en la compañía de la manzana, Jobs se las arreglo para que lo destituyesen y poner en la Junta Directiva de Apple caras que él consideraba “amables.”
Con el control de la compañía en sus manos, comenzó a cerrar proyectos y cancelar inversiones para conseguir parar la sangría de Apple. Esto provocó decisiones polémicas, como el cierre de la división de Newton, el cierre de Claris, siendo Filemaker el único producto que sobrevivió, la cancelación de los clones mac o el famoso acuerdo con Microsoft (Microsoft se comprometía hacer productos para mac durante 5 años a cambio de que los macs llevasen Internet Explorer como navegador por defecto, a parte de darle 150 millones de dólares).
Pero un año después de la entrada de Jobs parecía que dichas acciones daban sus frutos. Después de la introducción del Power Mac G3 Apple comenzaba a tener su primer trimestre sin reflejar perdidas y sí beneficios, unos beneficios muy modestos pero beneficios al fin y al cabo. Sin embargo uno de los puntos claves que le daría su mayor beneficio ese año fue la introducción del iMac.
Según dicen, una de las mayores preocupaciones de Jobs nada más tomar el control de la compañía fue el hecho de que Apple no tenía ningún ordenador a la venta por debajo de los 2000 dólares. Así que decidió crear un grupo pequeño de gente que diseñase uno para poder cubrir ese sector del mercado, al más puro estilo del diseño del primer mac allá por los años 80. En agosto de 1998 se presentaría el resultado.
El iMac fue un completo éxito de ventas, pero para Apple supuso más que eso, supuso incrementar su mercado. Según varios estudios de la firma Audits and Surveys, el 29,4% de los compradores del iMac nunca habían comprado un ordenador antes en su vida, un 12,5% era gente que anteriormente solamente había tenido un PC, mientras que el resto eran antiguos dueños de macs. Eso suponía que la cuota de usuarios de macs crecía, haciendo la plataforma más atractiva para desarrolladores de software.
También supuso la aparición de Jonathan Ive como diseñador principal de productos Apple, el iMac fue el producto que lo pondría en el punto de mira de todo el mundo. Pero productos sucesivos como los iBook, iPods, Powerbook… marcarían la dinámica sucesiva de la compañía de la manzana, diseños atrevidos al mismo tiempo que funcionales.
3. Cuando estés aburrido en la consulta medica no vas a poder jugar con la tapita de la batería, quien sabe porque el iPhone no tiene este elemento de diversión incorporado en su diseño. El 89.7% de los visitantes de un consultorio medico juega con las tapitas de su celular (según un estudio británico de una universidad britanica).
2. Si te amarras a un plan de 2 años cuando salgan los nuevos modelos de iPhones, tus amigos que hoy no tenían posibilidad de comprar el teléfono, compraran el iPhone 4G y se amarraran a un plan de 2 años, y entonces los amigos de tus amigos que no pudieron comprar el 3G ni el 4G podrán comprarse el modelo de iPhone 5G. Al final siempre, hagas lo que hagas estarás 2 años en el pasado. Tu próximo teléfono, si la matemática no falla será un iPhone 6G.
Ars Technica está publicando una interesante serie de artículos (parte 1, parte 2 y parte 3, la cuarta y última se publicará próximamente) sobre las diferencias para un programador a la hora de programar en Windows o en Mac OS X. Para cualquiera que programe en alguno de estos entornos son unos artículos muy recomendables.
Antes de nada advertir que no son artículos de un fanboy diciendo lo guay que es Apple y lo malo que es Microsoft. Son artículos de un usuario de Windows, al cual le gusta Windows, le gusta programar para Windows y le gustaría seguir haciéndolo, pero que reconoce que es mucho más agradable, desde el punto de vista del programador, programar en Mac. Y la culpa de todo esto, según él, es de Microsoft, por no atreverse a romper con el pasado tal y como ha hecho Apple en varias ocasiones
So Windows is just a disaster to write programs for. It’s miserable. It’s quite nice if you want to use the same techniques you learned 15 years ago and not bother to change how you do, well, anything, but for anyone else it’s all pain. I thought before that Microsoft cared about people like me. But it doesn’t. And it makes programming on Windows painful. Microsoft is great at backwards compatibility—you can take really old programs and compile and run them on a brand new Windows—but terrible at design and terrible at providing a good experience.
Although Obj-C is much more dynamic than the languages typically used on other platforms, at the end of the day you can generally do something equivalent, just with a bit more typing. Equally, there are lots of GUI builders out there. And the MVC design pattern has become extremely widespread for both Web and GUI development alike. So what’s the big deal with Cocoa and Mac OS X?
There are several reasons that Apple’s rendition of all this is still superior. One, the entire system is put together pretty well. As simple as that: it’s a good concept, well executed. Application Kit has a clear overarching design philosophy, and the components that make up Cocoa are both capable and flexible. Apple’s position is, sensibly, that developers should be spending time on their applications, not dealing with the low-level minutiae of the GUI toolkit.
Llama especial atención la conclusión de que Apple tiene la superioridad en aspectos de desarrollo debido a que el autor cree que a diferencia de Microsoft, Apple si que usa las APIs que desarrolla en sus propios productos
Apple, on the other hand, does use its APIs. So Apple has a much better idea of what works well, and a much better idea of what the system ought to do and how it ought to work. Microsoft provides APIs to third parties and hopes that they’ll be OK; Apple provides APIs to itself, and when it’s certain that they work well, it lets third parties loose on them. If something’s good enough for Apple, it’s probably good enough for everyone else. There is some irony in this; in software development this concept of using your own software is known as “eating your own dogfood,” and it’s an idea that was, at one time, pushed strongly by Microsoft.
Aún falta la cuarta parte de la historia, donde el autor dirá, según lo que él piensa, los pasos que debería seguir Microsoft para corregir esta situación en la que ellos mismos se han metido con Windows.
Siempre he supuesto que por lo menos Mr. Steve Jobs diría que nombre de gato le iban a poner al sistema operativo (yo quiero que lo llamen pussycat, pero no tengo muchas esperanzas). Pero claro, todo el mundo pensando en el iPhone 3G y el SDK, que Mac OS X, y después de ver lo que me gusta Leopard, casi es lo más interesante para mí.
Lo que ya no me ha gustado tanto de los rumores, es que apuntan a una versión exclusiva de Mac OS X para procesadores x86 de 64 bits. Esto excluye a mi veterano ya Macbook Pro de nueva generación con un procesador x86 de 32 bits, por ya no hablar de los veteranos Power PC.
Nada más, unos simples pensamientos que pasaron por mi cabeza.
El Canon Cat es un híbrido entre ordenador y máquina de escribir que tuvo una corta vida a finales de los aós 80, un proyecto del que poca gente se acordaría si no fuese por su creador, Jef Raskin.
Jef Raskin es más conocido por haber sido el padre del Macintosh, proyecto que dejaría por diferencias con Steve Jobs, las cuales le llevaron a abandonar Apple en el año 1982. Pero las ideas que el tenía originalmente para el Mac llegarían a ver la luz del día en el Canon Cat, un ordenador que poco tendría que ver con lo que Apple sacaría al mercado en el año 1984.
Raskin fundaría en el año 1983 la empresa Information Appliance, donde con un grupo reducido de personas intentaría dar luz a sus ideas de lo que era un buen interfaz de usuario. Ideas completamente diferentes a los interfaces de texto o gráficos a los que estamos habituados hoy en día.
Information Appliances diseña un prototipo llamado “SWYFT” (Superb With Your Favorite Typing). La idea de Raskin era producirlo y comercializarlo ellos mismos. Los inversores tienen otra idea diferente. Creen que la mejor opción es que una compañía fuerte sea la que se encargue de la fabricación y comercialización del producto. Canon es la compañía elegida y la que decide llamar al nuevo ordenador de Raskin, Cat.
“The current paradigm of using application programs is inherently wrong from an interface design point of view. This is widely recognized, but the solution offered is to make them inter operable, which solves some of the problems but by no means all. GUIs as presently designed and used are an interface dead end. Though they can be patched endlessly, a large jump in usability can only come from a completely different approach. The Cat computer, which I developed for Canon, demonstrated that my alternate approach is implementable and both more productive and more pleasant than GUIs.”
Canon USA introduciría el Cat el 7 de Julio de 1987, un sistema que en parte era ordenador y en otra parte un procesador de textos avanzado. Tenía una pantalla de 9″ (229mm) monocromo, un procesador Motorola 68000 a 5 Mhz (el mismo que el de Mac), memoria RAM de 256KBytes y una disquetera de 3,5″ de igual tamaño que la RAM. A parte de la disquetera para compartir información, el Canon Cat tenía un modem interno y se podía adquirir una impresora opcional por 400 dólares más. Toda la configuración del usuario era guardada en una memoria de 8 KBytes. El ordenador era capaz de utilizar un ratón y proyectar gráficos bitmap, pero dichas características jamás fueron utilizadas. En cuanto al software, la máquina venía con un procesador de textos, un corrector ortográfico, recuperación de información, hoja de cálculo, diccionario de 90.000 palabras, utilidades de telecomunicación y la posibilidad de ser programado en FORTH.
“The Cat represents an eye-opening new approach to data storage and retrieval; it will surprise anyone who thought that interface design was a dying art. Though the basic configuration appears on the surface to be a flexible word processor, the Cat’s computational, macro, and programming capabilities make it quite possible to build data structures that emulate spreadsheets and databases.”
Ezra Shapiro, A Spiritual Heir to the Macintosh, Byte Magazine.
El equipo, que pesaba 7,7 Kg, tenía un diseño muy similar a la idea inicial que Raskin había concebido para el Macintosh. Y también la forma de utilizarlo eran bastante particulares para lo que existía en la época o para lo que estamos acostumbrados hoy en día. El interfaz era completamente de texto, nada de gráficos. Todo se controlaba a través de un teclado especial (a Raskin no le gustan mucho los ratones) que tenía teclas llamadas “Leap” debajo de la barra espaciadora para moverse entre porciones de la pantalla o tareas.
Ese interfaz era un flujo de texto dividido en varias páginas. En vez de tener menús, el Cat hacía uso de combinaciones de teclas para acceder a diversas funciones. Por ejemplo, pulsando la tecla “Use Front” + “J” se imprimía. “Use Front” + “N” explicaba lo que se podía hacer dependiendo del contexto. Las funciones iban desde la simple ayuda a la edición del texto hasta la resolución de ecuaciones cuando se estaba en modo cálculo.
“There are some really good abstract interfaces, … Jef Raskin’s Canon Cat interface is another. … Before he left the (Macintosh) project, Macintosh was far more dependent on the keyboard, and Raskin knew what to do with the keyboard, too. For example, the Find function on the Canon Cat is some 50 times faster than the same function on the Macintosh. Raskin didn’t use “Command-key equivalents”: he designed a true keyboard interface from the ground up.”
- Bruce Tognazzine, TOG on Interface.
Más curioso era el uso de los “Leap keys.” Te permitían desplazarte a través de la introducción de texto. Tú introducías un texto y el ordenador iba hasta la primera ocurrencia. Según Raskin esto permitía desplazarse en un documento en unos dos segundos, mientras que con un ratón se tarda unos 4 segundos y con las teclas del cursor unos 8. Ventajas de tiempo que se incrementan con el tamaño del documento.
También era curiosa la funcionalidad de la disquetera. Ya comenté antes que tenía el mismo tamaño que la memoria RAM del Canon Cat. El sistema automáticamente copiaba los contenidos de la RAM al disquete, de esta forma, el usuario simplemente tenía que llevarse su disquete ir a otro ordenador y de forma automática ya tenía el mismo entorno configurado como él quería. Esto también presentaba sus limitaciones, tal vez no tan graves para aquella época. Los documentos del usuario estaban limitados por el tamaño de memoria disponible para él, unos 160 KBytes de datos, algo así como 80 páginas de texto.
El Canon Cat no tendría malas ventas, 20.000 ordenadores en nada más que en 6 meses. Y eso que tenía un precio de venta de 1.495 dólares, para algo que andaba a medio camino entre una máquina de escribir y un ordenador personal. Sin embargo, y a pesar del buen recibimiento por parte del público, Canon lo retiraría del mercado. Y esos 6 meses de vida fue lo poco que vivió en las tiendas el sueño de Raskin.
Canon nunca daría una versión oficial sobre lo que pasó al proyecto. Sin embargo, Raskin recibió dos llamadas anónimas, ambas diciendo ser gente que trabajaba para Canon, explicándolo por que el proyecto había sido cancelado.
La primera de las razones fue una pelea interna dentro de Canon. Tanto la división de máquinas de escribir como la división de ordenadores querían ser los responsables del proyecto. El nuevo presidente de Canon USA aquellos años les dijo que resolviesen cuanto antes la disputa. Como no se pusieron de acuerdo, él mismo decide solventar el dilema por ellos, cancelando el proyecto.
La segunda explicación entra más hacia el campo de las conspiraciones. Canon por aquel entonces estaba interesada en invertir en una pequeña start-up llamada NeXT. NeXT estaba desarrollando por aquel entonces lo que su fundador, Steve Jobs, llamaba “el siguiente paso en ordenadores personales.” Parece ser que Jobs exigió a Canon que retirase el Canon Cat del mercado para poder invertir en su compañía. Canon pagaría 100 millones de dólares por adquirir un 16,67% de NeXT.
Raskin nunca pudo confirmar si alguna de esas dos hipótesis es cierta. Information Appliance cerraría en el año 1989, después que los accionistas deciden retirar su inversión por la cancelación de las ventas por parte de Canon. Consideraban que era muy arriesgado seguir en esa compañía. Raskin quedaría en poder de todas las patentes que introdujo su empresa en su corta vida.
“Canon, possibly because the moribund Electronic Typewriter Division had been given the task, failed to market the product effectively, and it is now a dead cat.”
Jef Raskin continuó desde aquella trabajando en hacer los sistemas informáticos más usables y amigables para los humanos. Destacando la publicación del libro “The Humane Interface: New Directios ofr Designing Interactive Systems,” donde explica los motivos de diseño del Cat y direcciones hacia donde se podría dirigir los sistemas en el futuro.
Parte de las ideas introducidas por Raskin en el Cat fueron desarrolladas en un sistema de código abierto llamado Archy, combinado con un zooming user interface.
Así que, después de adquirir un disco duro de 500 GB usb, ya tenía todo lo que necesitaba. Aprovechando que tenía Leopard, ¿Por qué no probar Time Machine? Y de un día para otro me quedé enamorado de lo sencillo y elegante de la aplicación. Si ya lo decía John Siracusa en su análisis para Ars Technica, Apple ha conseguido una aplicación tan sencilla de usar, a la parte que práctica, que lo difícil es no usarla.
Tu enchufas un disco duro externo y, si tiene espacio suficiente, Time Machine te pregunta si deseas usarla para hacer copias de seguridad. Si dices que sí, a partir de ese momento, automáticamente se hará una copia de seguridad a cada hora. Las únicas opciones de configuración es indicar las carpetas del disco de las que no se quiere hacer copias de seguridad. En dos segundos ya está todo listo.
Hacer la copia de seguridad es solamente la mitad de la ecuación, la otra mitad es recuperarlas. Entrando en Time Machine puedes observar una sucesión de finders con fondo espacial. Si te desplazas por ellos te puedes mover en el tiempo recuperando archivos borrados u anteriores versiones de los mismos. Hay como cuatro botones, más simple imposible. Y realmente no se echa en falta nada más.
Por supuesto está el caso extremo: se te ha muerto el disco duro. Pues recuperar tus datos sigue siendo igual de fácil. Arrancando con el CD de Leopard puedes regenerar tu ordenador tal y como lo tenías después de tu última copia de seguridad.
Si la sencillez de como funciona me gustó mucho, más aún me gustó la elegancia de como esta implementado. Si entráis en vuestro disco duro donde se archiva la copia de seguridad, veréis que dentro de una carpeta llamada Backups.backupdb aparece otra carpeta que tendrá el nombre de vuestro ordenador. Dentro de esta aparecen un montón de subcarpetas, cada una de ellas con el formato años-mes-día-horaminutosegundo. Si ojeáis dentro de estas veréis que cada una de ellas tiene una copia exacta del contenido de tu disco duro a esa hora.
Aquí es donde empieza a aparecer lo raro. En mi caso los contenidos de que se hacen copia de seguridad de mi disco duro son de 60 GB, en la captura de pantalla podéis ver que hay más de 10 subcarpetas, lo cual hace que el contenido sea mayor de 600 GB. Sin embargo, todo coge perfectamente en unos escasos 70 GB, dentro de mi nuevo disco duro de 500 GB que mencione anteriormente. Todo esto, sin utilizar ningún tipo de compresión, ni formato de fichero especial (si enchufáis este disco duro a otro ordenador podréis acceder a estos datos sin problemas, incluso desde Tiger).
Apple ha usado aquí, de una forma muy elegante desde mi punto de vista, los hardlinks que permiten los sistemas de ficheros de sistemas operativos tipo Unix, como es el caso de Mac OS X con su sistema de ficheros HFS+. Un fichero que ves cuando abres el Finder o haces un ls en un terminal no es más que una referencia a donde están almacenados los datos en un disco duro. Esta referencia es un enlace duro u hardlink a esa información en el disco duro. El “truco” aparece a que se pueden tener más de una de esas referencias. Para el sistema y el usuario cada una de esas referencias tiene el mismo aspecto, el único detalle es si el fichero ocupa 10 MB, seguirá ocupando 10 MB tenga una única referencia en el sistema de ficheros o tenga 10. Como ambas referencias apuntan a los mismos datos en el disco duro, si modifico cualquiera de ellas, se modifican todas al mismo tiempo.
Hay que tener cuidado de confundir esto con los enlaces simbólicos o los alias. Un enlace simbólico u alias es un fichero distinto en el disco duro. Si borras el fichero original al que apuntaba el enlace simbólico, el enlace simbólico sigue ahí, simplemente te dará un error diciendo que el fichero no existe en caso de intentar borrarlo.
De esta forma, cuando Time Machine hace una copia de seguridad. Si el archivo que esta copiando al disco duro no ha cambiado, simplemente hace un hardlink al mismo, en vez de duplicar de nuevo la información. Sin embargo, si el fichero si ha cambiado, copia todos los datos de nuevo. Lo ideal sería que hiciese un copiado de forma incremental, de forma que solamente se copiasen los cambios. En ficheros pequeños no se ganaría mucho espacio. Pero haciendo backups de vídeos, archivos de audio, o la imagen de disco de una máquina virtual en nuestro ordenador puede hacer que el disco duro de copia de seguridad se llene rápidamente.
Precisamente por lo anterior puede que sea la razón por la que Apple ha comenzado a jugar con el sistema de ficheros ZFS desarrollado por Sun. Este sistema de ficheros si soportaría una forma de simplemente copiar los cambios a nivel de bloque que se han producido en un archivo. De esta forma la optimización del espacio utilizado sería mucho mayor. Por el momento, Apple solamente permite usar volúmenes ZFS en modo lectura en Leopard (en modo escritura se puede utilizar, pero en teoría es solamente para que lo prueben programadores de forma experimental) y, de todas formas, Time Machine no lo permite usar.
Queda un último detalle por resolver. Time Machine optimiza el espacio de forma eficiente en un volumen de disco HFS+, pero aún así, comparar que ficheros se han modificado en 60 GB, mi caso particular, cada vez que se hace una copia de seguridad, lleva su tiempo. Para ello Apple ha introducido un pequeño demonio en el sistema, FSEvents, que va registrando en un archivo de log todos los cambios que se producen a nivel de directorio en el disco duro. De esta forma, Time Machine simplemente le pregunta a FSEvents en que directorios ha cambiado algo desde la última vez que ha hecho copia de seguridad y mira ahí, optimizando de esta forma en gran medida los recursos del sistema.
En 1994, Apple decide preparar tres gamas nuevas de ordenadores. Cada uno de los proyectos llevaría el nombre interno de “Cold Fusion,” “Piltdown Man” y “Carl Sagan.” Este último daría lugar a la gama de ordenadores Power Macintosh 7100/66 que Apple esperaba vender en gran cantidad, el chiste interno era que venderían “billones y billones,” de ahí que escogiesen el nombre del famoso astrónomo para el proyecto (”Cold Fusion” daría lugar a los Power Macintosh 6100/60 y “Piltdown Man” a los Power Macintosh 8100/80).
El problema llegó cuando Carl Sagan se enteró de eso. No le hizo ninguna gracia que se usase su nombre de esa forma, y mucho menos cuando los otros dos proyectos eran nombres de cosas asociadas a pseudociencia. En aquel momento, Carl Sagan estaba escribiendo el libro The Demon-Haunted World, que precisamente hablaba de lo que era científicamente válido y lo que era pseudociencia. Sagan decide demandar a Apple.
My endorsement is not for sale. For this reason, I was profoundly distressed to see… Apple’s announcemento of a new Mac bearing my name…
A pesar de que Apple ganaría el juicio, decide cambiar el nombre del proyecto a But-Head Astronomer (algo así como “astrónomo caraculo”). Lo cual provoca que en Abril de 1994 Sagan demande a Apple por difamación de su persona. La jueza Lourdes G. Baird desestimaría la demanda.
There can be no question that the use of the fugurative term ‘Butt-Head’ negates the impression that Defandant was seriously implying an assertion of fact. It strains reason to conclude that Defendat was attempting to criticiz Plaintiff’s reputation of competency as an astronomer. One does not seriously attack the expertise of a scientist using the undefined phrase ‘But-Head’.
Jueza Lourdes G. Baird en la sentencia de Carl Sagan vs Apple
Sagan recurriría la sentencia en Noviembre de 1995. Sin embargo, ambas partes llegaron a un acuerdo amigable, del cual no se sabe el contenido.
Dr. Sagan has made great contribuitions in many areas of higher learning and in particular has made complex subject matter interesting and understandable to a wide audience. Apple has always a great respect for Dr. Sagan, and it was never Apple’s intention to cause Dr. Sagan or his family any embarrassment or concern.
Paul D. Carmichael, directivo de Apple en aquella época.
Si os interesa conocer la historia de Apple desde sus comienzos hasta hace un par de añitos este es vuestro libro. Tal vez no abarque todo en el detalle que alguna gente le gustaría, pero es que en 300 páginas es difícil de abarcar los 30 y poco años de historia de la compañía. Desde que Steve Wozniak y Steve Jobs se conocen, pasando por la marcha de ambos de la compañía y el regreso del hijo pródigo, Jobs, a Apple, todo esta aquí.
El autor desde luego tiene un gran conocimiento de esta parte de la historia de la informática, aunque tal vez le falte ese hilo conducto que hacía que no pudiese parar de leer Fire in the Valley. De todas formas se disfruta bastante bien. Además, incluye una gran cantidad de timelines sobre diferentes partes de la historia de la compañía. Ayudan bastante a la hora de hacerse una idea mental de cuando y cuanto tiempo tardan en suceder las cosas.
Por otro lado, a parte de narrar cosas sobre Apple, también se marcha un poco por las ramas. Cuenta los negocios de Steve Jobs cuando no trabaja allí, cosas que hizo después Steve Wozniak, o como Jef Raskin consiguió construir su ordenador, el que iba a ser inicialmente el Macintosh para Cannon, aunque después tuviese una vida muy corta.
De la contraportada
Apple Confidential 2.0 chronicles the best and the worst of Apple Computer’s remarkable story. Follow the company as it grows from upstart media darling to industry-leading powerhouse, falters under a series of disastrous executive decisions, takes its licks as technology whipping boy, and rebounds to profitability through innovation.
This substantially revised second edition contains over 60 pages of new material, including several completely new or greatly revised chapters, as well as hundreds of fresh photos, illustrations, quotes, and timelines.
Get the inside scoop on the people who made Apple an icon:
The forgotten founder who walked away from a half a billion dollars.
The CEOs who oversaw the company’s rise, fall and resugence.
Steve Wozniak’s adventures, including US Festivals and Wheels of Zeus.
Steve Jobs’ experiences in exile at NeXT and Pixar, plus his triumphant return to Apple.
Jonathan Ive’s brilliance as the industrial designer of the revolutionary iMac and iPod
An full coverage of the products that blazed a trail of innovation
The trials and tribulations of creating the original Macintosh
Details of the development of the Apple I, II and III, Lisa, Mac clones, Mac OS X, Newton, NeXT, and Windows
How the iPod and iTunes are rocking the music world.
A comprehensive timeline of every Macintosh model ever realesed and an extensive list of secret product code names.
By diggin into forgotten archives, interviewing key players, and reading virtually everything ever written about Apple, Linzmayer separates fact from fiction to present the definitive history of the world’s most colorful company. Whether you’re a Mac fanatic, an Apple enthusiast, or a business or technology history buff, you’ll find that Apple confidential 2.0 is one of the most entertaining and informative books you’ll read this year.
Owen Linzmayer is a San Francisco-based user-interface designer and freelance writer who has coverd Apple Computer for over two decades. He is the author of four Macintosh-related books and has contributed to every major Apple II and Macintosh publication.
Con tantas devoluciones de lo que iba a ser un equipo revolucionario, el equipo de ingenieros que lo desarrolló decide comenzar hacer análisis y tests para determinar donde esta el origen de los problemas. Análisis y tests que debían haber hecho antes de sacar el producto, pero que no realizaron por falta de tiempo (según declaraciones posteriores de Sander, el fallo del Apple III fue que no se le dio unos nueves meses para completar su desarrollo de forma correcta). Siendo estos problemas públicos, Apple decide reducir la promoción del ordenador así como su producción (incluso llegan a paralizarla temporalmente).
Sería deshonesto por mi parte sentarme aquí y decir que es perfecto
Mike Markkula en una entrevista al Wall Street Journal.
El principal problema del ordenador fue la actitud de Steve Jobs ante su diseño. Jobs no quería ningún ventilador en el ordenador, decía que quedaban antiestéticos, eran ruidosos y además incrementaban la interferencia electromagnética (uno de los grandes problemas del Apple II). Pensaba que el chasis del Apple III, diseñado completamente en aluminio ayudaría a refrigerar todos los circuitos electrónicos de su interior. Al mismo tiempo, con el punto de vista fijado en el diseño, forzó a los ingenieros a meter todos los componentes electrónicos en espacios pequeños sin ningún tipo de ventilación posible. De todas formas, en defensa de Steve Jobs, cabe decir que fue este tipo de espíritu y énfasis en el diseño del producto lo que llevaría a la creación y éxito del Macintosh.
El calor producido por los chips y su falta de un sistema efectivo de refrigeración hacía que estos comenzasen a dilatarse por el calor. Esto provocaba que algunos de ellos se saliesen de sus sockets, haciendo que el ordenador dejase de funcionar repentinamente. Apple incluso llegó a recomendar a los dueños de los equipos una posible solución: “levantar el ordenador unos 15 cm por su parte frontal y que lo soltasen dejándolo caer por su propio peso”. Se esperaba que de esta forma los chips volviesen a su posición correcta dentro del socket gracias al golpe recibido contra la mesa.
La leyenda dice que Dan Kottke era conocedor de algún problema de este tipo en el Apple III antes de que saliese al mercado. Mientras trabaja en un prototipo que dejó de funcionar repentinamente, en un momento de frustración, lo golpeó y este volvió a la vida repentinamente. Kottke sospechaba de algún tipo de mala conexión. Decidió que él, como uno de los low-enginers de la empresa (denominación que daba Steve Jobs al personal poco importante que no merecía participación en las acciones de la empresa que hicieron millonarios a muchos, a pesar de ser uno de los primeros empleados de la misma), no era quién de indicarle a las autoridades superiores un fallo de diseño de ese estilo.
Pero para desgracia de Apple, la falta de ventilación no era el único problema del Apple III. Algunos cables producían cortocircuitos, al no usar oro para los conexiones estas no eran fiables y el diseño de las placas base tenía fallos graves. Para su diseño se utilizó un programa de CAD-CAM para facilitar el trabajo, pero creó unas placas de circuito impreso con líneas muy juntas, haciendo que durante el proceso de fabricación muchas de las soldaduras provocasen cortocircuitos. Se tuvo que rehacer el diseño de los circuitos impresos a mano para poder solventar esos problemas.
Por si todo lo anterior no fuera poco, el chip de reloj de National Semiconductor funcionaba mal, haciendo haciendo las funciones de calendario y agenda completamente inútiles. El 10 de Febrero del año 1981 Apple decide hacer público que desactiva la funcionalidad de reloj de los Apple III (el chip estaba soldado en placa y no se podía cambiar) y que baja el precio de los ordenadores a 4.190 dólares, devolviendo 50 dólares a la gente que lo compró anteriormente dado que el equipo no cumplía con las características anunciadas.
En Marzo de ese año, el Apple III empieza a ser distribuido en grandes volúmenes. Se estima que el 20% de las máquinas salían de fabrica completamente inservibles, el resto de las que funcionaban fallaban al poco tiempo.
Ante dicha situación, Apple decide actualizar el modelo el 9 de Noviembre del 1981. Se incremente la memoria RAM a 256 KBytes de RAM y el precio baja a 3.495 dólares. Se añade una opción de un disco duro externo de 5 MB (algo realmente interesante, dado que IBM acaba de sacar al mercado su PC y se vendía sin disco duro, eso sí, considerablemente más barato y sin problemas).
Tal y como estaba el panorama Apple comienza a cambiar Apple III defectuosos por modelos nuevos. Esto se hace bajo la política de no hacer preguntas, traías tu Apple III estropeado y se te daba un modelo nuevo de los anunciados el 9 de Noviembre. Se estima de que los 7.200 Apple III iniciales vendidos, Apple cambió de esta forma unos 2.000. Al final de toda la vida del Apple III, Apple cambió más de 14.000 ordenadores.
A pesar de todos los intentos por Apple de salvar su nueva máquina, las cosas no iban bien. A diciembre del 2003 solamente se habían vendido 75.000 unidades, una cifra ridícula si comparamos con los 1,3 millones de Apple II vendidos (el Apple II seguía siendo el éxito de ventas de la compañía). La fama adquirida con las primeras unidades, junto con el escaso conjunto de aplicaciones nativas para la máquina y el bajo rendimiento cuando ejecutaba aplicaciones para el Apple II, hicieron que la máquina no fuese vista con buenos ojos por mucha gente.
Apple anuncia que lo ha conseguido, pero no es cierto
En un último intento de salvar las cosas, Apple lanza al mercado el Apple III Plus. Una máquina con 256KBytes de RAM, un reloj interno que funcionaba, nueva placa base, SOS 1.3, vídeo intelacing y mayores posibilidades para conectar más periféricos a un precio de 2.995 dólares. El Apple III Plus llegaría demasiado tarde. El 24 de abril de 1984 Apple decide dejar de fabricar y vender el Apple III para centrarse en sus dos nuevos productos: Lisa y Macintosh (Lisa sería se segundo mayor fracaso de Apple y al Macintosh le costó pillar vuelo hasta convertirse en un producto clave de la compañía, mientras tanto el Apple II mantenía las cuentas saludables).