Ya hace algún tiempo que jugué mi primera y única partida a este juego, así que no estoy seguro si me acordaré de todos los detalles, pero al menos valdrá para que os hagáis una idea de en que consiste. En Principes de Florencia somos unos nobles que deseamos tener nuestro mejor palacio para atraer a distintos profesionales y artistas para que le den prestigio. Realmente la temática me recordó a todas esas historias que leí mientras estaba viviendo en Florencia, de familias que se gastaban hasta su último florín en crearse mansiones y palacetes que le diesen mucho más fama y prestigio que familias rivales.
Cada turno del juego se compone de varias fases. En un primer momento tenemos que comprar diversos artículos para nuestro palacio: bosques, lagos, jardines, arquitectos, bufones, cartas de prestigio y cartas de reclutamiento. La peculiaridad es que cuando alguien compra uno de esos artículos, nadie más en el turno puede comprarlo. En una segunda fase, cada jugador puede realizar dos acciones distintas. Construir un nuevo edificio en su tablero (dependiendo del número de arquitectos no lo podrás construir en cualquier lugar de tu finca), comprar algún tipo de licencia -libertad religiosa, viajar…- (este tipo de cosas les gusta a los distintos personajes que te darán puntos al final), también puedes cerrar una obra, para lo cual tendrás que bajar uno de los personajes que tengas en tu mano.
Cada vez que bajas uno de estos personajes, dependiendo de lo que tengas construido, las licencias, etc… te dará más o menos puntos. Hay que tener en cuenta que en cada turno hay un mínimo de puntos que te tiene que dar cada personaje para que se pueda cerrar la obra, obligándote así a mejorar cada vez más tu palacio para poder subir en los posiciones con respecto a otros jugadores.
Cada vez que cierras una obra obtienes dinero, dicho dinero lo puedes canjear por puntos de victoria, o por el dinero en sí que después podrás usar para comprar más cosas. Dependiendo de lo que te interese en cada momento, te conviene optar por una de las dos cosas.
Un juego muy completo, del que en una sola partida dudo que hayamos ni empezado a raspar todas las posibilidades que tiene, y que desde luego, espero poder volver a jugar pronto a él. La presentación del mismo también me gustó mucho.
Hace como más de un año que me debí leer el último libro de Michael Moore. En este libro le toca el turno a la administración republicana de Bush. Supongo que mucho de lo que leeré ya lo vi en su penúltima película, pero no por ello dejará de ser una lectura menos divertida.
De la contraportada:
‘The angrier Moor gets, the funnier he gets. Sensational’
San Francisco Chronicle
He’s the scourge of Stupid White Men everywhere. He’s taken on fat cats, gun nuts and lying politicians. And now he’s going to do what we’d all love to and kick Bush’s butt from here to kingdom come. Yes, Mike’s back…
Remeber when we all thought it couldn’t get much worse? Before bomb-happy Bush and his best friend Tony waged a war that no-one (in their right mind) wanted? Before the pockets of the rich got greased even further? Well now we’re Bushwhacked. It’s time for Dubya to head for the hills, and Mike’s on a mission to smoke him out - and help ordinary people get their country back. He also trashes Murdoch’s media; campaigns for a President Oprah; reveals the truth about his Oscar Shock and Awe; and offers handy tips on ‘How to Talk to Your Concervative Brother-in-Law’!
Hilarious, rollicking, outrageous and in-your-face, Dude, Where’s my country? could just change your life…
‘Mooris is a wake-up call, a kick in the mental backside’
Guardian
‘Savagely hilarious… angry, side-splitting’
Irish Times
‘Caustic, brakneck, tell-it-like-it-is… He’s a genuine populist; a twenty-first century pamphleteer’
Bueno, supongo que parte de ellos también valen para otros móviles Nokia Serie N. Vamos allá.
En el foro de All About Symbian me encontré con esta colección de trucos para acelerar tu trabajo diario con tu móvil. En particular, el truco de la tecla de edición -esa que tiene forma de lápiz- me parece de lo más útil.
Desde luego, yo no soy de los que suelen comprar cosas de merchaindasing, pero la gente me tienta cada vez más. Ahora han creado estos pequeños llaveros, que cada vez que recibes una llamada al móvil, giran y emiten flashes de luz. Los hay con forma de Dalek y Tardis. Como dicen en su propia página.
You don’t need a sonic screwdriver or the brain of a Time Lord to set these handy companions up; simply attach one to your bag, belt or multicoloured scarf and you’ll never miss a call from the Master or a text from the Brigadier again!
It goes without saying that Dr Who Phone Charms come in handy if you’re in a noisy pub, sitting on a clattering train or being attacked by Cybermen, but they also make brilliant desktop/work companions - especially if your phone is in silent mode.
El año pasado, copiando una idea de CP, hice una serie de entradas en el blog bajo el título Mis Series del 2006 donde hablaba de las series nuevas de televisión que más me habían gustado ese año. Mi intención es volver a repetirlo este año, pero tengo un pequeño problema: llevamos ya casi 5 meses de año, y todavía ¡no me ha gustado nada nuevo!.
Más que ver series nuevas, este año he dejado de ver series, ya sea por falta de tiempo, o por que ya no trago con cualquier cosa. Las series tipo C.S.I., hace tiempo que ya no las veo. Ya sea por qué averiguo quién es el malo al principio del capítulo, o por que los guiones ya se me hacen tan repetitivos que me aburro. Ver 24 este año ha sido por pura inercia, esta temporada no tiene color comparándola con la temporada del año anterior. Realmente, creo que ahora mismo, debe haber 2 (Lost y Doctor Who) series por las que veo el capítulo inmediatamente nada más cae en mis manos y si el trabajo lo permite.
Como serie nueva, empecé a ver Drive, pero la cancelaron, así que ya no cuenta. También empecé a ver Painkiller Jane, pero de buena no tiene nada. Lo único que se salva es The Dresden Files, pero no pasa de ser entretenida, un Harry Potter mezclado con Angel.
Menos mal que me van a prestar Rome para el verano -o al menos espero que me puedan pasar los DVD de la primera temporada,- así sé que para finales del año, podré al menos hacer una entrada bajo el título Mis series del 2007. Menos mal que han renovado Lost, Desperate Housewives y Doctor Who, entre otras, sino, la temporada que viene sería realmente aburrida. Y hablando de temporadas que viene, a ver que nos depara Otoño.
La cancelación de Jericho no ha caído muy bien a algunas personas. Yo siempre tuve la impresión de que era una película de desastres estirada demasiado, entretenida de ver, pero que si la cancelaban no pasaba nada. Pero mucha gente parece discrepar conmigo, y han ido Nuts, que es algo así como cabrearse mucho sobre algo, y en inglés, también significa frutos secos.
Y cuando digo que han ido Nuts, es casi literal. Como toda serie cancelada que tuviese más de 2 seguidores, los aficionados han decido montar una campaña para convencer a los directivos que cancelarla ha sido un tremendo error.
La semana pasada probé junto con Pedro el juego de cartas para dos personas Jambo. En el mismo, nos convertimos en mercaderes de productos, y comprando y vendiendo tenemos que alcanzar 60 fichas de oro antes que nuestro rival.
Al principio del juego cada jugador recibe un mercado con seis casillas para almacenar productos. Este mercado lo puede ir ampliando comprando nuevas extensiones al mismo, algo casi esencial para poder almacenar la mayor variedad posible de productos.
Durante cada turno, cada jugador dispone de 5 acciones. Que puede consistir en coger carta, o ejecutar alguna de las acciones de las cartas que tiene en la mano. Las cartas de la mano pueden ser de varios tipos: más extensiones para el mercado, cartas de compra-venta de productos -imprescindibles para conseguir oro, te permiten comprar productos baratos y venderlos más caros,- y después cartas de objetos, personas o animales. Estas cartas te permiten ejecutar acciones especiales, como coger más cartas, robarle algún producto a tu rival, coger materiales, vender materiales a pesar de no tener la combinación correcta…
La única pega fue que teníamos la edición alemana del juego, con las cartas en alemán. Teníamos una chuleta con la traducción en inglés, pero estaba hecha de forma curiosa. En vez de poner una foto de la carta con la correspondiente traducción, tenían una descripción de la carta y después la traducción de lo que hacía. Esto hizo, siendo la primera partida, cada turno fuese un pelín lento dado que teníamos que ir buscando cada carta que teníamos por la mano en tan larga lista.
Amazon mantiene una lista de lo que ellos llaman Sleepers & Keapers, donde una de mis series favoritas, Firefly, mantiene un puesto número 2 en el ranking. Según Amazon, Firefly esta ahí, por qué a pesar de que la editorial no hace promoción de ella, desde que salió a la venta, ya hace más de 3 años, sigue vendiendo igual de bien mes tras mes. Según las propias palabras de Amazon:
These DVDs are our perennial top-sellers, consistently selling the most, month after month, over the last several years. They’re all keepers, of course–but some, like Firefly: The Complete Series and Love Actually, have been quiet hits, selling copy after copy since the day they were released without ever having made industry headlines–those are our “sleepers.”
But I didn’t understand then.l that I could hurt somebody so badly she would never recover. That a person can, just by living, damage another human being beyond repair.
Izumi wasn’t the only one to be hurt. I hurt myself deeply, though at the time I had no idea how deeply. I should have learned many things from that experience, but when I look back on it, all I gained was one single, undeniable fact. That ultimately I am a person who can do evil. I never consciously tried to hurt anyone, yet good intentions notwithstanding, when necessity demanded, I could become complety self-centred, even cruel. I was the kind of person who could, using some plausible excuse, inflict on a person I cared for a wound that would never heal.
South of the Border, West of the Sun por Haruki Murakami
Probablemente, de todo lo que he leído este año de Eduardo Galeano, este es el libro que menos me gusta. Según lo que pude ver por las fechas de publicación, parte de los textos de este libro deben ser anteriores a todo lo que he leído de él hasta el momento, y puede que eso sea el motivo de que me resulte un poco extraño.
Al igual que en los otro libros, Galeano toma historias anónimas o no de América y las incorpora en sus libros. En particular, la última parte del libro, denominada Otros Relatos me encantó. Unas historias más largas de lo habitual en Galeano -repito, comparándolo con lo que he leído hasta el momento,- pero narradas de tal forma que te las tenías que terminar de leer nada más empezarlas.
De la contraportada
“Un libro pequeño para tanta vida ancha que corre por sus páginas” Osvaldo Soriano, La Opinión, Argentina
“Los gritos y susurros de América Latina” Marcelo Pichon-Riveère, Panorama, Argentina.
“Hermoso y terrible” Jorge Ruffinelli, Marcha, Uruguay.
“Voces subterráneas, mundos escondidos: una pasión extraordinaria.” Gabriel Saad, Le Monde Diplomatique, Francia.
Producer: No, no, no… Look, it’s a great scene… dinamite!, but, I still have a few… no problems… just questions.
Director: Like what?
Producer: For one thing, rules are really landing for me, like kids do this latin chant, and that makes the ghosts show up?
Director: Yeah!
Producer: But, if that makes the ghosts show up… if they are in hell, how do they hear the chantting? do they have superhearing?, it is logic! the rules don’t track!
El miércoles pasado probamos el juego de mesa Ave Caesar, un juego fácil de aprender y muy divertido de jugar. Ideal para unas partidas tranquilas donde no quieras pensar mucho y te diviertas jorobando a tus compañeros.
El juego trata de carreras de cuadrigas. Hay dos circuitos y los jugadores deben participar en dos carreras en cada uno de 3 vueltas. Ambos circuitos son bastante curiosos, con cuellos de botella para que un jugador pueda dificultar el paso de los otros, con zonas por donde dar la curva esta más penalizado, y una pequeña zona especial de recorrido lento por donde todo jugador debe pasar para mostrar sus respetos al César, al menos una vez por carrera, sino puede tener problemas…
Cada jugador tiene un mazo idéntico de cartas. Cada carta tiene un número que te indica el número de casillas que puedes mover. Las cartas se barajan antes de cada carrera y cada jugador coge las tres primeras. En su turno juega una y ese es el número de casillas que mueve. Una vez jugada una carta coge una más del mazo. Este sistemas es menos aleatorio que unos dados y te permite realizar cierto nivel de estrategia. Si hay algún jugador bloqueando tú camino, y no puedes hacer todos los movimientos que indican las cartas de tú mano, pierdes turno.